Encontrado (Junio 2008)
Hace mucho tiempo que nada tengo para decir. Es decir, hace mucho tiempo que no hablo pero desde hace tiempo que no estoy segura de lo que quiero decir.
No digo que sea un problema cerebral o mental. Sino que tal vez es una condición sináptica que me prohíbe o me imposibilita crear algo para decir con respecto a algo que estén diciendo o por ahí estoy fuera de esta realidad, por ahí leer tantos libros de ficción me hacen incapaz de vivir en un mundo como en el que vive la mayoría de las personas. ¿Estaré simplemente dormida, conviviendo con algún marido que tenga algún hermano y un amigo que me amen tanto como yo a ellos? ¿Será él mucho más grande que yo? Me conocerá de pequeña es decir de estatura baja porque no recuerdo creer en Papá Noel o en mi madre. Si se llamara Jacket podría jurarle al mundo que soy suya (de él) desde el momento en que le pregunté si yo tenía que casarme como mis primas. Si me llamara Beatriz y me apellidara Guido (y no estuviera revolcándome en mi tumba), podría tener, por lo menos, todo esto para decir. ¿Y si viviera con la muerte sentada a mi lado? Si pudiera desgarrarme en una poesía, desnuda, flaca pero creyéndome gorda o flaca y recordando mis años de gordura tomando pastillas (no). Si en lugar de una A tuviera una P, seria yo entonces más interesante ¿Tendría algo que comunicarle al mundo? ¿Importaría? ¿Le importaría a él, que en mi imaginación me mira a mí mirando una película de animales y se sonríe creyendo que yo sólo quiero vivir? ¿Tengo el derecho de ser así? ¿Puedo no entender el dolor por la probreza? Puedo, sí, entenderlo a través de un papel con letras que no fueron mías pero que inevitablemente lo tomo para mí? ¿Puedo fumar cigarrillos sin verme al espejo?
Y lo más importante y quizá la razón única de esta confesión ¿Puedo ser todo eso delante de él?
Yo soy la que influye en mí. Yo soy
Bess
Janina
Alejandra
Beatriz
Y no tengo tiempo para tener sexo porque tengo que estudiar y esto lo pienso mientras me toca un escritor, con mi permiso, como recompensa porque no pude recordar una palabra, en el asiento de un autobús en el medio del mar, en una iglesia con la boca tapada y un tajo en la espalda y medias de red.
Y si no soy eso qué soy y si yo sé lo que puedo decir por qué no lo digo porque no, Alejandra Bess Beatriz Janina. Porque todo lo que eres es inaceptable porque hiciste un pacto con tu soledad, (con tu mirada craneal) Nunca una mesa, nunca una coherencia y salís de acá y ¿qué hay? Mar, cansancio, insatisfacción y Soledad… Hola Soledad. Y la confianza herida.



